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divendres, 4 d’octubre del 2013

LA SONRISA Y EL BESO


                                                                                                          smile

Algo habré escrito sobre marketing personal, pero dada la situación de crisis no solo económica si no también de valores por un lado, y la desnudez a la que nos somete cruelmente internet, me da que vale la pena insistir.

Desde el primer minuto de nuestro nacimiento empezamos a conformar una personalidad en carácter “on”, que expresaremos a partir del segundo minuto en carácter “out”.
No entraremos a discutir los teoremas de Rousseau o Descartes, pero es obvio que nuestra posibilidad de incidir, tanto en nuestra personalidad como en la imagen que mostraremos de ella es total y absoluta, y vale la pena dedicar al “como nos mostramos y presentamos al mundo” unos minutos.
Aceptemos de salida que somos animales en evolución y que nadie mantiene su súper yo inalterable toda la vida. A partir de esa aceptación de cambio continuo, estaremos preparados emocionalmente a realizar micro-alteraciones en nuestro fondo (comportamiento) y nuestra forma (imagen), que nos adecuen con satisfacción al mercado y a nosotros mismos.
Se trata ni más ni menos que ir cambiando en la búsqueda al unísono y solo al unísono, de la satisfacción de nuestro entorno respecto a nosotros y lo que éste espera de nosotros en el más sentido más ambicioso, con la satisfacción de nosotros mismos con nosotros mismos buscando nuestra satisfacción.
Parece complejo, no lo es.
Si nuestro entorno profesional, familiar, social, etc. ven satisfechas sus expectativas sobre nosotros, pero nosotros no nos sentimos satisfechos con nuestra labor personal, fracasamos
Si nosotros nos sentimos realizados y dichosos, pero todo nuestro entorno queda decepcionado, fracasamos también ya que vivimos en sociedad.
Al final se trata de dar pequeños pasos conformando esa dualidad en nuestro yo absoluto que encuentre en el camino a la realización personal y al reconocimiento externo, íntimamente cogidos de la mano.
Quién llegados a este punto interpreta que la meta a alcanzar con todo ello es el éxito, que vuelva a la casilla de salida, no ha entendido nada.
¿Como se mide el éxito? Tal ambigüedad no tiene herramienta universal de medida. ¡Olvídese de ser un cosechero de éxitos, mentecato!
La meta, y espero que usted no llegue nunca del todo a alcanzarla para no dejar de caminar, es la felicidad, y esa sí tiene una herramienta de medida infalible: Tener siempre una sonrisa por lucir y un beso por recibir.
Palabra de galeno

divendres, 15 de març del 2013

EL INVENTOR DE LA EMOCIÓN


                                                                   Emoción

Como diría mi amiga Pilar Correa: ”¿Pero qué me están contando?”
Acabo de leer el artículo de un supuesto especialista que nos descubre el concepto de “Márketing emocional”, y no puedo evitar partirme de risa.
¡Márketing emocional! Dice el muy desvergonzado haber descubierto... Es que no doy crédito...
¿Tan poca imaginación existe en alguna cabeza pensante como para escribir de cualquier estupidez sin miedo al ridículo?
¿Existe alguna modalidad, ni que sea una sola, que no tenga en cuenta las emociones a la hora de conducir una intención de consumo o incluso a veces veneración a la propia compra?
Revisemos:
Marketing relacional: El universo del mimo... Emociones.
Marketing neurológico: El mundo del cerebro... Emociones.
Street-Marketing: El paraiso total de la sorpresa... Emociones.
Marketing viral: El entorno de la multiplicación por afinidad... Emociones.
Marketing del boca a boca: La grandeza de la prescripción conocida... Emociones.
Marketing directo: La eliminación de los medios para llegar a  un trato más personal... Emociones.
Hasta el Mobile-marketing o Marketing online utiliza en fondo y forma aspectos emocionales como el color, las formas o el diseño... Emociones.
Y leo al erudito, y quedo absolutamente perplejo: “Sabemos que para se produzca la venta, el cliente ha de sentir interés y deseo, y eso lo provocan las emociones”...
¿Lo dice de verdad en serio? ¡Nos ha jodido!
¿Vamos a hablar seriamente?
Des de que el mundo es mundo, el marketing ha estado presente y no es otra cosa que las técnicas de seducción en base a estímulos conscientes y/o inconscientes, en un entorno, cultura o civilización determinada con el objetivo de alcanzar, colocar, intercambiar o vender lo que sea. Desde el ser más primitivo de la prehistoria que se mostraba como el más fuerte y feroz para ser obedecido y venerado por su tribu (sin haberlo, a veces, demostrado), a la más sofisticada campaña de neuromarketing de Starbucks del mes pasado en la Diagonal de Barcelona, siempre se ha apelado a las emociones del ser humano para conducir un posicionamiento.
Poco más quiero añadir hoy.
Mientras nos rijan en la cabecita las neuronas y no los micro-chips, el marketing tendrá componentes emocionales en mayor o menor medida, e incluso en el mundo de la robótica existirán, ya que ese micro-chip aunque sea de forma infinitesimal, contendrá lo que su creador, con su cerebro, ha diseñado.
Marketing emocional, dice haber descubierto... Será bestia!
Palabra de galeno