A golpes con la vida
Que la redes sociales no son ya un servicio complementario si no un producto por sí mismas ya lo hemos dejado claro en otros posts, ahora vamos a profundizar no tanto sobre el que y el como, si no especialmente sobre el “quién”.
Estoy intentando formar en mi propia empresa sobre la importancia de los prescriptores sociales y/o de marca, y de como administrar ese potencial, que hoy se me antoja absolutamente fundamental para alcanzar los objetivos de notoriedad y venta de la propia compañía.
¿En qué sectores pueden operar esos prescriptores? En todos sin excepción, aunque actualmente los campos de mayor influencia e incidencia son por este orden: Tecnología, Restauración y Tiempo libre.
Los prescriptores de marca, a diferencia de las celebrities, no se contratan, se seducen en base a compartir en la red contenidos de altísima calidad e insigne importancia estratégica, que ellos harán suyos para demostrar a su entorno profesional que están a la “última” y convirtiéndose en referentes indirectos de la actualidad (especialmente sectorial).
Como siempre, introduciré mi granito de arena en este debate: Sean ustedes lo suficientemente hábiles para dar un sentido emocional a esos contenidos y percibirán que los “compartir” en FBK y los retwitts en TWT se multiplican, no tanto por su contenido si no sobretodo por su continente personalizado y apoyado por connotaciones sentimentales.
Ha llegado el momento de que la empresa abra sus puertas al mundo, y olvide su histórico individualismo y secretismo. Eso hoy juega claramente en su contra
Ha llegado el momento de escuchar, de dar un altavoz a sus consumidores y que éstos sepan de su complicidad y si es así, no les defraudarán.
Ha llegado el momento de amarles, de estimularles, de obsequiarles y, en definitiva, de que se sientan queridos. Es más sencillo que te pague con la infidelidad quien no se siente querido, atendido y escuchado, que al revés... no les parece?
De todo ello, más temprano que tarde te van a recompensar y van a corresponder a tu incesante esfuerzo por atenderlos.
El pueblo no solo oye si no que escucha. Activa o pasivamente, pero escucha.
Y es que al final, un beso no es en sí mismo placentero. Lo es en función de quien te bese...
Como cierto es que en realidad, no hacen daño los golpes con los que nos sorprende la vida, Lo que realmente nos duele, y mucho, es de quién los recibimos.
Palabra de galeno
