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dilluns, 16 d’abril del 2012

INSTAGRAM, FACEBOOK Y LUCIFER


                                                                                     El nombre ya es satánico: Face-Book

Facebook debe ser como Satanás, Belcebú, Leviatán, Mefistófeles y Lucifer…
Eso se desprende de los comentarios y reacciones que he podido leer en la red, respecto a la compra del exitoso Instagram por parte de la red de redes de Mark Zuckerberg.
El 90% de los “Igers” que han comentado la adquisición de Facebook, lo han hecho en términos apocalípticos, como si el bueno de Mark les hubiese sustraído la virginidad de forma violenta e inmoral o vendido su alma al "Maligno"...
Me hacen ustedes reir...
Desengáñense… ¿Cuando cada día, miles de imberbes “ratas” informáticas de la programación, se encierran en sus garajes de Oklahoma o Iowa desarrollando y creando herramientas que les haga inmortales, qué persiguen realmente? ¿Ser los patriarcas de una red que les dé millones de amigos o de una red que les dé millones de dólares? (Si creen que es lo primero, tómense el biberón que ya es tarde y mañana hay cole…)
Systrom y Krieger, creadores de Instagram, soñaron siempre fama y dinero. Hoy son fama y dinero.
Zuckerberg, creador de Facebook, soñó fama y dinero. Hoy es fama (muchísima fama) y dinero (muchísimo dinero).
No sean pajaritos, Dios los crea y ellos se juntan… ¿De qué se escandalizan? ¿De que hagan negocios? ¿De que unan esfuerzos? ¿De que utilicen y exploten la complicidad y fidelidad de todos ustedes a sus redes? (Que son las de ellos, patanes… ¡No las de ustedes!)
Zuckerberg, lo tiene claro: No posee nada parecido a lo que Instagram ofrece (Ver mi post “Instagram red social en estado puro”) e intentar conseguirlo, no solo no le garantiza alcanzarlo aunque recursos no le falten, sino que además debería partir de cero sin ninguna seguridad de éxito ya que la red 2.0 es todo menos previsible.
Pagar 1000 millones por Instagram? Zuckerberg los tiene y paga, y adquiere 35 millones de usuarios de una tacada, que mañana serán el doble y pasado mañana el triple. Punto y se acabó.
De paso, se adquiere a quien potencialmente más rápidamente ha puesto en duda tu imperio. Tres pájaros de un tiro… ¿No les parece?
La reacción de los usuarios “Igers” es para destornillarse. Se tiran de los pelos, maldicen el destino, prometen marcharse en tropel y mil histrionismos más sin ningún sentido. Dramatizaciones de quien no entiende ni la forma ni el fondo de este negocio, donde miles y miles intentan el pelotazo desde una buhardilla o garaje y solo media docena acabarán con villas privadas en Sunset Bulevard.
Y al final de los finales… Qué nos ha sucedido en Instagram? Nada de nada, y nada de nada nos ha de pasar.
Ni hemos sido violentados, ni violados, ni ultrajados, ni abducidos por Satán… Y los que se lamentaban y lloraban por la venta de su red fotográfica a Facebook, que dejen de lloriquear, que podrán seguir coqueteando a su antojo.
¿He dicho coqueteando? Uy, perdón... Sin duda quería decir “fotografiando".
Palabra de galeno.

dijous, 12 de gener del 2012

REDES SOCIALES BAJO EL EMBRUJO DEL OJO DEL GRAN HERMANO

La percepción general respecto a las redes sociales ha mutado absolutamente en unos pocos meses. Adentrarse en una de estas comunidades ha pasado de ser una posibilidad prescindible de interrelación en el tiempo de ocio, a una parte casi inalienable de nuestra propia realidad intemporal y social. Debemos ir acostumbrándonos a que atender el smartphone estando con otras personas, ya no significa ni puede significar una falta de respeto o cortesía, y que la portabilidad forma parte de un “todo” que es ni más ni menos que nuestra propia vida existencial y global.
Como ya les he comentado en otras ocasiones, las relaciones digitales tienen lenguajes particulares y bien diferenciados del lenguaje life al no existir multitud de componentes no verbales, pero son igualmente ricos, y por experiencia, enriquecedoramente intensos.
La responsabilidad y la prudencia deberían ser sus ejes principales y es curioso percibir como moldeamos esa responsabilidad y esa prudencia en función del ámbito digital en que nos movemos.
En Linkedin, la red del networking por excelencia, solemos utilizar el lenguaje más formal y equilibrado.
En Twitter, la red del conocimiento y el intercambio de experiencias e información, un tono más críptico y directo (los 140 caracteres juegan ahí un papel apasionante)
En Facebook, la red del cotilleo y marujeo, una comunicación más transgresora, libre y fresca
Y finalmente en Instagram, la red de la creatividad y el lisonjeo, la combinación entre imagen y adulación persuasiva estudiadamente medida.
Y todo ello en que contexto? La casi absoluta transparencia.
Nos estamos relacionando en la red, no en un dormitorio insonorizado, poco iluminado y de privacidad absoluta.
Estamos sometidos al más gigantesco ojo jamás concebido de un Gran Hermano llamado Internet, y eso tiene espectaculares ventajas, pero no olvidemos nunca, y reitero lo de nunca, que cuanto escribimos, pensamos o compartimos, lo hacemos en sentido universal.
A nadie se le debería ya escapar, que este rastro imborrable que vamos dejando a cada aliento de nuestra existencia, está siendo recogido y almacenado (y a veces auditado y analizado) formando una nueva y particularísima realidad incuestionable: Nuestra identidad y prestigio digital.
Hoy más que nunca, no dejes tus intimidades volar desbocadas.
El convivir en la red es hermoso, cierto, pero no lo olviden... El ojo del Gran Hermano es poderoso.
Palabra de galeno



Nota: Y en esta rica vorágine digital, conviene recordar que  sonreirnos o mirarnos a los ojos ante una copa de vino no puede ser substituido por un emoticono,  y que sentir una inexplicable atracción no se plasma con el envío de un corazón de colorines...

dilluns, 28 de novembre del 2011

INSTAGRAM, RED SOCIAL EN ESTADO PURO.

"Me gusta, me gusta, me gusta, me gusta..." Y a partir de ahí caes obnubilado preso de tanto halago si eres receptor de “votos” que diría @elchristiang, o excitado de tanta complicidad si eres el emisor de regalar reconocimiento a tu entorno!
Hablamos de Instagram, una red social con la fotografía como pretexto donde comentarios e interacciones se cuentan por "piropos" digitales. Un lugar de encuentro donde convergen mayoritariamente, hoy, un selecto nivel socio-cultural y profesional sin lugar a la crítica, sin espacio a la censura y donde se fusionan afinidades artísticas y químicas personales.
Cuidaooo!
Siempre tardo un tiempo en hacer caso a @alexmarquina o @pineti en sus consejos digitales, pero también casi siempre, eso sí, suelo acabar sucumbiendo. Es como si necesitara que ellos hiciesen de conejillos de Indias antes de adentrarme en las marismas de una nueva red o el fangal de una nueva aplicación... e Instagram no ha sido una excepción.
Se trata del paraíso digital de la auto-realización y la adulación donde el hambre y la tentación por alimentar el ego no se sacia en forma de rojizas manzanas, sino por cientos de likes a sugerentes fotografías.
Al margen de filtros y otras memeces tecnológicas, la instantaneidad de la aplicación es, para mi, su mayor atractivo, y es que, una vez abducido por Instagram, te conviertes de la noche a la mañana en una brújula andante buscando el punto cardenal de la ocurrencia visual, de la oportunidad gráfica o del más puro arte urbano. Como por designio divino comienzas a percatar y percibir tu entorno vital y social con toda la fuerza del detalle, y lo que hasta la fecha no era perceptible a tus ojos, ahora se abalanza sobre tí como un devenir de imágenes únicas e irrepetibles que necesitas compartir con tu nueva familia.
Un servidor, profesional del marketing, tiene claro que la creatividad, (y la fotografía, es creatividad en estado puro) es efímera e instantánea. Demorar o aplazar el factor de oportunidad es tanto como desvanecer parte de su poder comunicativo, y ahí es donde Instagram es impecable.
¿El final? No hay final... A partir de lo ya narrado, no es difícil sucumbir, como intagramers, a los cálidos efluvios termales de selectivas comunidades que se van gestando imparables hacia encuentros, ya en vivo, para compartir inquietudes fotográficas por dibujar o complicidades sociales ya dibujadas, pero en todo caso momentos tremendamente enriquecedores entre seres humanos que sorprendentemente y de forma natural, resultan compartir afinidades, gustos y percepciones de la sociedad muy parejos o cercanos.
Instagram está a mi lado, nadie sabe que ha pasado. Instagram ya está contigo, nadie sabe como ha sido...
Don't stop de party!
Palabra de galeno