El nombre ya es satánico: Face-Book
Facebook debe ser como Satanás, Belcebú, Leviatán, Mefistófeles y Lucifer…
Eso se desprende de los comentarios y reacciones que he podido leer en la red, respecto a la compra del exitoso Instagram por parte de la red de redes de Mark Zuckerberg.
El 90% de los “Igers” que han comentado la adquisición de Facebook, lo han hecho en términos apocalípticos, como si el bueno de Mark les hubiese sustraído la virginidad de forma violenta e inmoral o vendido su alma al "Maligno"...
Me hacen ustedes reir...
Desengáñense… ¿Cuando cada día, miles de imberbes “ratas” informáticas de la programación, se encierran en sus garajes de Oklahoma o Iowa desarrollando y creando herramientas que les haga inmortales, qué persiguen realmente? ¿Ser los patriarcas de una red que les dé millones de amigos o de una red que les dé millones de dólares? (Si creen que es lo primero, tómense el biberón que ya es tarde y mañana hay cole…)
Systrom y Krieger, creadores de Instagram, soñaron siempre fama y dinero. Hoy son fama y dinero.
Zuckerberg, creador de Facebook, soñó fama y dinero. Hoy es fama (muchísima fama) y dinero (muchísimo dinero).
No sean pajaritos, Dios los crea y ellos se juntan… ¿De qué se escandalizan? ¿De que hagan negocios? ¿De que unan esfuerzos? ¿De que utilicen y exploten la complicidad y fidelidad de todos ustedes a sus redes? (Que son las de ellos, patanes… ¡No las de ustedes!)
Zuckerberg, lo tiene claro: No posee nada parecido a lo que Instagram ofrece (Ver mi post “Instagram red social en estado puro”) e intentar conseguirlo, no solo no le garantiza alcanzarlo aunque recursos no le falten, sino que además debería partir de cero sin ninguna seguridad de éxito ya que la red 2.0 es todo menos previsible.
Pagar 1000 millones por Instagram? Zuckerberg los tiene y paga, y adquiere 35 millones de usuarios de una tacada, que mañana serán el doble y pasado mañana el triple. Punto y se acabó.
De paso, se adquiere a quien potencialmente más rápidamente ha puesto en duda tu imperio. Tres pájaros de un tiro… ¿No les parece?
La reacción de los usuarios “Igers” es para destornillarse. Se tiran de los pelos, maldicen el destino, prometen marcharse en tropel y mil histrionismos más sin ningún sentido. Dramatizaciones de quien no entiende ni la forma ni el fondo de este negocio, donde miles y miles intentan el pelotazo desde una buhardilla o garaje y solo media docena acabarán con villas privadas en Sunset Bulevard.
Y al final de los finales… Qué nos ha sucedido en Instagram? Nada de nada, y nada de nada nos ha de pasar.
Ni hemos sido violentados, ni violados, ni ultrajados, ni abducidos por Satán… Y los que se lamentaban y lloraban por la venta de su red fotográfica a Facebook, que dejen de lloriquear, que podrán seguir coqueteando a su antojo.
¿He dicho coqueteando? Uy, perdón... Sin duda quería decir “fotografiando".
Palabra de galeno.


