Devorado
Hoy el post no es sencillo, y si a mi me va a costar escribirlo, a ustedes supongo que les costará seguirlo.
¿Lo intentamos ambos?Vamos ahí...
En una sociedad tecnológica como la actual, las actividades cotidianas individuales proyectadas hacia todos los ámbitos y a través de Internet, han sufrido una extraña mutación que en muchos casos puede llevar a la adicción más absoluta.
Este nuevo paradigma de relaciones superpuestas en diferentes planetas eléctricos como Instagram, Facebook o Twitter hace que existan realidades paralelas, todas verdaderas (que ya saben que para mi tan real es una relación life como una relación on-line), pero que no dominamos de la misma manera y que en muchos casos tienden a dominarnos a nosotros.
Las marcas y el neuromárketing se han lanzado a la caza del consumidor a través de la red, y muchos quedarán expuestos mezclados entre sus neuras y demonios.
La psicología nos cuenta que para alimentar nuestros vacíos, debemos trabajar en nuestras inseguridades y miedos, y percibo a mi alrededor de que muchísimas personas substituyen ese trabajo de introspección personal, con la visita reiterada y a veces enfermiza a alguna red social, donde perciben y se deleitan de ser un referente admirado, seguido, entendido y hasta amado.
Otro punto que he analizado desde mi ámbito, una vez he conocido en vivo a esa persona que solo conocía on-line, es que en otros casos personas que consideran sus recursos personales un tanto vanos, inadecuados o directamente inexistentes, a través de esas mismas redes sociales se autodescubren como fuertes, poderosas y con un control absoluto sobre ese entorno.
Me preocupa y mucho el nuevo paradigma socio-tecnológico que percibo y aún resultando obvio, déjenme lanzarles algún consejo:
En la red, pasamos de ser personas a convertirnos en personajes. Eso, de por sí, no es ni bueno ni malo... Simplemente es diferente, muy diferente.
Combinen sin miedo ambas personalidades hasta fusionarlas en una sola. Promuevan el conocer, siempre que puedan a esos nuevos amigos y amigas virtuales, para ir forjando su propio yo social.
No dejen que el devorador personaje coja tanta inercia que anule a la persona, o seran ustedes los devorados por la nueva realidad hasta el punto de que una simple avería en su PC o en el suministro eléctrico, les pueda producir tal feroz ansiedad que provoque su propia descomposición vital.
Déjense querer por la red, háganlo... Pero salgan de ella regularmente y cuanto más mejor para comprobar que las caricias realmente van a parar a su cuerpo, que los halagos tienen sonido y siguen siendo emitidos para usted, que los besos tantas veces prometidos, no perecieron en el monitor para llegar certeros a su húmedo destino: Sus labios.
Sean felices.
Sean reales.
Palabra de galeno




