Merlin
Empiezo el jueves.Me ha sido encomendada la dirección de todo lo referente al marketing transversal de mi grupo, solicitándoseme además que asuma la dirección específica de las emisoras de radio.
Todo parece bien encaminado... ¿verdad?, lo está, pero no tiene pocas lagunas el tema...
Una dirección de marketing es todo, menos homogenea en función de la empresa en la que te fijes, y mientras en alguna es el reconocido pulmón o corazón de la compañía, en otra puede limitarse a ser un dedito ejecutor. Como director, puedes encontrarte diseñando el marketing estratégico que asegure la perdurabilidad de una firma líder, o por el contrario, componiendo gráficamente un Christma o decidiendo si añades melocotón en almíbar o piña en su jugo, en el lote navideño.
¿Como llego? Con renovadas y tecnológicas intenciones, se lo aseguro a todos ustedes. Un director de marketing de hoy tiene que operar desde la tecnología, transgrediendo todo aquello que le dejen su director financiero, primero, y director general, detrás... No hay más
¿Que debo atender? Todo y más allá, eso también está claro. Mi acción va a transcender o debe hacerlo en todas las areas y todas sus capas profesionales. Nada debe quedar al margen del movimiento de mis responsabilidades ya que atrás queda ese departamento de marketing estanco, aislado del mundo mundial, percibido como el de los chicos que proponen maravillas de colores.
¿Que debo cambiar? El entorno, digitalizado él, puede y debe generar muchísima más información acerca de nuestra interactuación con el cliente de la que se genera hoy, y a partir de ahí deberemos actuar en consecuencia de manera valiente en pro de augmentar su satisfacción. A escuchar niños y niñas!
¿Que debo fomentar? La sorpresa. La diferencia. La proximidad. La personalidad. Y finalmente, la emoción. Vivimos en una asquerosa sociedad de madera y marmol, y sin saberlo, estamos ávidos de una lágrima, de una sonrisa o de una cólera, que también. Hagamos sentir a nuestro cliente más vivo, empujemos para que oiga su propio latir, démosle una caricia en la piel... Y nos cogerá de la mano, probablemente para no soltarnos más.
¿Que debo adiestrar? (pero poco) A mi mismo.
Soy creativo y transegresor por naturaleza y esa, siendo mi gran fuerza y mi mayor cualidad, es también mi mayor peligro autodestructor. Llego para seducir, no para vender. Para convencer, no para charlar. Y aunque me duela... llego para contar a diez tantas veces como haga falta, aún delante de botarates e ineptos.
Una acción con un cliente debe ser hoy, un matrimonio inquebrantable. Debemos entender, juntos, que luchamos por un mismo objetivo, que estamos de verdad unidos, de que solo complementándonos en fondo y forma, venceremos al mercado hostil.
Un mercado, que además de ser hostil, es traicionero y cambiante, y que como el buen Merlín, igual se muestra como un hidalgo caballero que como un pérfido reptil.
Trabajaremos duro. Sí. Pero que tengamos suerte, mucha suerte. Que por mucho que se llenen del vocablo los “puretas”, el trabajo nos dará el triunfo, pero será la suerte quien nos otorgue la excelencia.
Palabra de galeno

