Gaspar
Lo tiene jodido el
pobre Gaspar...
Necesita urgente una buena campaña de márketing ya que,
aunque nos llenamos la boca con conceptos como el equilibrio y la centralidad,
lo cierto es que el ser humano por definición siente atracción por los extremos
y le gusta elegir blanco o negro.
Ejemplos hay para todos los gustos...
En Catalunya, pais donde vivo, estamos inmersos en el
apasionante debate de decidir o no nuestro futuro de manera colectiva y las
posturas son muy claras: O nos tiramos de cabeza al SÍ absoluto (sí + sí) o,
los contrarios a ese postulado, no quieren ni aceptar que se pregunte democráticamente
y se aferran al NO absoluto.
El Sí pero NO, apenas despierta interés...
Futbolisticamente hablando, la gente es del Barça y los
valores de pais que representa ante la falta de selección nacional, o por el
contrario es del muy imperial, real e ibérico Madrid.
El puerto intermedio de un “RCD. Español de Barcelona” seduce
a bien pocos...
La gente es de mar, y defiende a capa y espada su ocio cerca
del tranquilo e inmenso azul en invierno y su paranoia estival, o es de montaña
y gusta de sus insoportables bichitos en verano y su gélido clima en invierno.
El campo y los valles del interior, como que no...
Nos peleamos en defender a Papá Noel con el absurdo
argumento de que los niños tendrán la vacaciones para disfrutar de sus juguetes
(se autodestruyen a partir del día 7 de enero?) o idolatramos a los 3 barbudos venidos
de exóticos lares a adorar al niño Dios...
Elegir, siempre elegir...
Y si es entre dos resultará fácil, pero si se hay término
medio, éste tiene las de pringar.
Y volvemos a Gaspar...
Qué hacemos con el pobre morenito, pero no tanto?
Si por lo menos hubiese acertado con el regalo al noble
infante, y hubiese sido él y no Balthazar el que hubiese pensado en el “oro”
como presente, pues mira... Igual lo dignificábamos un poco más, pero el muy torpe
eligió el incenso, que ni aroma dejaba en un establo abierto a los 4 vientos y
donde el hedor a mula y a buey primaban sobre sus esencias!
No es de inmaculadas y blancas barbas, ni de exóticas etnias
africanas con ojos rutilantes de azabache.
Su corona, ni es de majestuosa orfebrería y piedras
preciosas como la de Melcior, ni un sorprendente, elegante y colorido turbante,
quedándose en “ni chicha, ni limoná”.
Qué hacemos con él?
Para ser elegido como favorito (oportuna expresión de éxito
en el mundo de las redes) debería ser alternativa a otra sola opción y es obvio
que lo tiene mal contra el blanco y el negro...
A conflictos complejos, soluciones drásticas!
Si aceptamos que no es bueno que el bonachón de Santa Claus,
no tenga competencia ni ayuda en el reparto, y que Melcior y Balthazar ya van
sobraos de seguidores, instalemos cómodamente a Gaspar en el carruaje de los
renos voladores.
Equilibramos equipos y ganamos en competitividad.
Feliz año!
Palabra de galeno


