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dilluns, 12 de novembre del 2012

UNA CAJERA DE SUPERMERCADO ES LA CAUSANTE DE LA CRISIS


                                                                                             Imagen simulada


Supermercado “Día” del carrer Mandri de Barcelona.
Cruzo el umbral.
A la entrada, doy las buenas tardes a una cajera mal teñida de color burdeos que obvia mi acceso mientras teclea un “androïd” gastado por el uso.
Ella desprecia devolver el saludo, “supongo que ni me ha oído”, pienso, y naturalmente no le doy importancia alguna.
Casi una hora más tarde, voy acabando mis compras acompañado de mi hijo PV de poco más de 2 años de edad, un diminuto terrorista del consumo que hace pequeño el estudio que demuestra que es mucho más económico comprar con una lista escrita y sin niño, ya que en caja, la ausencia de la primera y la presencia del segundo, pueden llegar a incrementar el saldo final de gasto en un 35%.
Justo antes de empezar a colocar los productos en la cinta de caja, recuerdo que me impresiono viendo mi carro, ya que está a reventar, y me digo a mi mismo que es más propio de una de esas señoras orondas con chándal de tactel y tacones negros, que se pueden ver fácilmente en Carrefour un sábado al mediodía, que de lo que se supone que debería ser el carro de un ejecutivo cuarentón, con pocos pero seleccionados y caros productos light combinados con las referencias lógicas del consumo infantil.
Voy colocando los productos torpemente en la insaciable cinta, mucho más despacio de lo que es capaz de leer el lector de la falsa pelirroja, con lo que rápidamente el contenedor final se llena de artículos hasta desbordar.
Una vez finalizo, le solicito bolsas.
“¡Cuantas!” me responde con cierta agresividad.
“Como lo voy a saber...” pienso, y le digo ya un poco molesto ante tan poca amabilidad acumulada: “Las necesarias”.
Me pone 8 (tienen buen ojo para eso), e incrementa en 4 € la cuenta (a este precio... ni que fueran inscritas con “Jean Paul Gaultier” en vez de “Día”, no?)
Ya un poco harto, ella vuelve a su smartphone mientras yo me dirimo entre productos, bolsas y el niño, que sigue decidiendo llenar la cinta de nuevos productos contra mi voluntad y bolsillo, y le pregunto:
“¿Ya ni ayudáis a rellenar las bolsas a los clientes, teniendo en cuenta que no hay nadie detrás?”
“No señor”, contesta con desdén, “Ya no se hace, si fuese una persona mayor que no puede, vale, pero no es su caso”, me espeta
Y ahí, ya reventé:
“Mira Lorena (lo ponía en su placa)... “¿Sabes por qué estamos con el agua al cuello y por qué hay crisis? No es por la crisis del sistema financiero, el incremento de costes de la sociedad del bienestar, la acogida de millones de emigrantes o la urgente revisión del sistema capitalista, como cuentan por ahí. La crisis nos está matando por la falta de implicación, por el nulo respeto por las responsabilidades profesionales, por los trabajadores que hacen de su día a día una oda al mínimo esfuerzo habiendo en la calle personas que se matarían por hacer bien tu trabajo. Resumiendo... tú, y solo tú, eres la causante de la crisis que nos azota!”
Sin responderme, y más impresionada por mi cara de mala leche que por mi reflexión, que no ha entendido, se apresuró en ayudar en todo cuanto precisé deseando mi pronta marcha, para seguir con su WhatsApp.
Lo más triste? La historia es verídica.
Palabra de galeno

dimarts, 23 d’octubre del 2012

ALIMENTÁNDOME DE ELLOS


                                                          El más pequeño.

Leía no hace mucho, que una rana colocada en un recipiente con agua fría y puesto sobre el fuego, no percibe el incremento de la temperatura del líquido elemento ya que su piel se adapta a la temperatura, con lo que no percibe tampoco el peligro.
Si esto es así, que parece que lo que es, acabará bien chamuscada ya que no intentará en ningún momento huir, y su triste final será cuestión de unos minutos.
Nosotros, claro, no somos ranas, y no les deseo ese final, pero tenemos muchísimo más en común con el batracio de lo que muchos puedan llegar a pensar.
Queda más que demostrado que, para lo bueno y para lo malo (especialmente en tiempo de crisis), nuestra capacidad de adaptación resulta asombrosa. En parte, nuestro cuerpo ya está morfológicamente preparado para adaptarse a los agentes externos: Nuestra visión se agudiza con la falta de claridad, nuestra capacidad olfativa ante la falta de olor, nuestro paladar se adapta con suma facilidad a gustos extremos como nuestros oídos se adaptan tanto a volúmenes exagerados, mitigándolos, como a susurros, agudizando su poder.
A diferencia de la rana, la adaptabilidad en el ser humano, lejos de suponer un peligro, suele suponer el equilibrio emocional para mantener unos parámetros de felicidad más o menos estable, si no viviríamos constantemente en un carrusel interminable de euforias y depresiones.
Tener la cabeza bien amueblada es eso, ni vivir en una búsqueda interminable y frustrante del placer, ni apalancados en nuestra desdicha.
Siendo cierta toda esta reflexión, ¿Dónde se encuentra la verdadera felicidad, con la que está cayendo? Y la respuesta la hallaremos, con permiso de Abraham Maslow, en la satisfacción de nuestras necesidades en sentido amplio, y no nos engañemos, cuanto más modestas sean éstas necesidades, más fácil será alcanzar el deseado objetivo del bienestar personal.
Los humanos somos tipos muy raros, y aunque parezca increíble es más dichoso un ciudadano de Dakar en estado de casi supervivencia si puede dotar a los suyos de lo imprescindible, que un ejecutivo de la City londinense que tiene como referencia al engominado que ocupa el despacho de delante y se obsesiona con el brillo del Bentley de su vecino, y que él no puede alcanzar.
Seamos un poco rana y adaptémonos sin llegar a ser tan bobos de no percibir el peligro del entorno. Luchemos por la mejora (¡faltaría más!), pero seleccionemos realmente por lo que vale la pena sufrir o gozar, perder o ganar, y eso pasa por apreciar, mucho más el brillo de la sonrisa de mis hijos, que el de la carrocería pulida de un trasto con cuatro ruedas de algún necio desconocido y repeinado.
Palabra de galeno



dimecres, 11 de juliol del 2012

SI TE PLANTEA OBJECIONES, SERÁ TUYA...


                                                               Venta astuta

En mi sector me encuentro a diario buenos, regulares y nefastos vendedores.
Soy de los que considero que el carácter comercial puede formarse, claro, pero tiene un componente innato, natural y personal que en caso de que no se posea, mejor uno se dedica a cualquier otra actividad laboral, como la programación informática o a la observación de las estrellas.
De entre los buenos, no todos atesoran una clave fundamental: la habilidad en el cierre concreto de la venta, y me explicaré: Hay vendedores que disfrutan tanto de su talento comercial, que se recrean innecesariament con su víctima sin prisa ninguna por el cierre del acuerdo: Error.
Estamos en la calles para vender y dar satisfacción a partir de esa venta, no para hacer amigos. Hagan ustedes lo que deseen a partir de las 7 de la tarde, hasta entonces... ¡Estén por lo que deben estar!
No retrasen el desenlace cuando está caliente y en total estado de empatía, o tal vez no vuelvan a tener la oportunidad de crear más tarde ese estado definitivo de sintonía.
Existen 3 claves para que el proceso sea todo un éxito:
-Calidad de los argumentarios,
- Manejo de las objeciones
- y Cierre.
Prácticamente no existen procesos de venta sin objeciones, y si les he de ser sincero, es bueno que así sea ya que al existir, primero: Tenemos la certeza de que existe interés por la compra, y segundo: La decisión de compra, cuando se produce, es muchísimo más firme y segura por parte del comprador, y es que en la mayoría de los casos será el propio comprador el que proponga el cierre definitivo del acuerdo.
No tomen nunca una objeción como un inconveniente ya que no lo es en absoluto, véanla como una oportunidad de confirmar la idoneidad de la oferta, y sobretodo no caigan en el desánimo y el miedo al fracaso por esa objeción, o serán ustedes los que pongan obstáculos al éxito, no el comprador.
El comprador tiene la obligación no escrita de ponerle a prueba en todos los sentidos, y usted vendedor, el deber de demostrarle y demostrase que tiene astutas y verídicas respuestas a todo cuanto se plantee.
Lo mismo sucede en clave personal cuando es uno mismo el que se vende. Vea en las objeciones de su “víctima” la oportunidad de mostrarle sus virtudes y atractivos de forma que a sus ojos resulte interesante, singular y por lo tanto... poco común y nada ordinario (Dos claves muy perseguidas hoy en día)
Yo mismo, no les voy a engañar, me considero de carácter y características personales absolutamente comerciales, y si les he de ser franco no me gusta un pepino el mundo de la venta, aunque les pueda llegar a reconocer cierta innata habilidad en ese complejo mundo de la ilusión.
Palabra de galeno

dilluns, 19 de març del 2012

ESTAR ENAMORADO ES SUPERGUAY. LOEWE DIXIT


                                                             Fashion extrem by Loewe

“Me recuerda al abrigo de mi bisabuela con un súper cuello tal que así”. “Asocio Loewe con “Love”. “Estar enamorada es superguay” o “el secreto de un buen beso es darlo con ganas”... Son algunas de las perlas que se encuentran agazapadas sin rubor dentro de la última ostra publicitaria y bien cultivada de la marca de origen hispano-alemán.
Sublime, pero juro por Bob Esponja que deben tener cuidadín.
Me parto de risa cuando leo según que críticas a la campaña Loewe Gold Collection 2012. Los detractores están alimentando a la bestia, una bestia terriblemente astuta que ha analizado muy bien donde se ha metido y con un CV que descuartiza a sus imberbes e indocumentados críticos.
¿Qué encontramos? Bajo un look tan atractivo como histriónico y estudiadamente alternativo y fashion, hijos de famosos y actores de familia bien, caricaturizan una generación inexistente que une lo más vomitivo de la cursilería y la superficialidad con unas apariencias agresivas de pendientes de crucifijo y peinados imposibles entre las clases más pudientes. Toda una provocación...
La casa matriz de todo esto, el mayor monstruo mundial del lujo: LVMH, que entre otros gestiona Louis Vuitton, Moët Chandon, Givenchy, Dom Perignon o Bulgari.
Al frente, Bernard Arnault, un auténtico depredador de los mercados, el “Rey Midas” del glamour.
No amigos, no se han equivocado, han conseguido en pocos días, ya no solo millones de descargas y horas y horas de Trending-Topics mundiales... Han alcanzado el zenit al dividir el planeta del consumo entre voraces detractores y fascinados adoradores. Exactamente y ni más ni menos que el dorado sueño de cualquier Plan de Marketing de lujo: Que los que no puedan comprarme, me odien y que los que sí puedan alcanzarme, me adoren y me abanderen.
¿Por que este giro vanguardista. Por que ahora?
Por la regla de oro de la innovación: Cuando algo funciona, ¡Platéate cambiarlo!
¿Es casualidad el reciente divorcio entre Jean Paul Gaultier, hasta hace poco el ideólogo y máximo responsable del máximo competidor, grupo Hermés, con su propia sociedad? En absoluto...Cuando eso ha sucedido, ahí estaba Bernard Arnault, escondido, esperando el momento de debilidad de su rival para atestarle un mordisco maxilar de los que dejan secuela.
Mientras Gaultier quería apostar por primar la imagen del lujo en Hermés, la sociedad defendía dar un tímido giro hacia mercados más amplios y no tan exclusivos.
¿Había calculado LVMH/Loewe, que existirían críticas y parodias a su campaña? No solo lo sabía, si no que la mayoría de ellas deben estar creadas y diseñadas desde la propia firma burlándose de ellos mismos de forma metódica y quirúrgica... ¡Y en la dirección deseada!
¿Todo es triunfo entonces? De momento, sin duda, pero la apuesta es ambiciosa y expuesta: El mayor tesoro de una marca es su imagen y notoriedad, y con la campaña Gold Collection 2012 han decidido caminar sobre la cornisa, y ya se sabe que no existe lugar más alto del edificio ni con mejores vistas, pero también es cierto que desde ahí, un resbalón te parte la crisma, en este caso una crisma de casi 150 años.
Yo, de todos modos, me saco el sombrero.
Yo y el mercado.
¿Desean un dato? Esta semana, con Loewe en boca de toda la red, la firma ha incrementado sus ventas un 17% respecto a la semana anterior...
Que cosas... ¿Verdad?
Palabra de galeno

dimecres, 21 de desembre del 2011

LA ESTRELLA DE NAVIDAD ERA UNA LÁGRIMA


Es histriónico. Usted sabe quienes son pero no los reconocería en la cola del supermercado.
Y ellos tienen Masters en Oxford, y mientras usted teclea con sus dedos la calculadora para saber si llega o no llega a fin de mes, o se pelea con un proveedor intentando maximizar un margen, ellos campan a sus anchas tecleando con un solo dedo un iphone conectado al mundo controlando su presente, sus aspiraciones y sus miserias, jugando con primas de riesgo y apostando la deuda pública de su país.
Y su juego es perverso: Siempre ganan si se gana, mientras siempre perderá usted si ellos pierden.
Y mientras usted expone intentando crear riqueza día a día, cada día... con su labor, su esfuerzo y su albur personal, ellos utilizan todo su trabajo para especular en complejas operaciones financieras internacionales, que nada tienen que ver con la productividad de su mercado de bienes y servicios.
Como han llegado?
Surgieron de su propio humo atesorando galardones, premios y distinciones. Han sido reconocidos por el poder en sus más variadas versiones que les rinde pleitesía y ciega entrega, y se alzan como gigantescos castillos de naipes al capricho del aire de su propia venia de prescripción.
Dantesco.
Y comenzaron con la primera, y con sus ganancias fueron a por la segunda y así sucesivamente embaucando gobiernos y entidades embelesadas por tanta aquiescencia y opulencia hasta la hostia final.
Y el riesgo resultó ser suicidio y las desaceleraciones resultaron ser arritmias mundiales que paraban el latir de las naciones.
Y miramos atrás.
Y descubrimos que el beneficio era privado y personalizado, mientras que las pérdidas eran colectivas y ahora deben repartirse!
Y con este panorama, en que un servidor se siente afortunado de seguir produciendo aún perdiendo un 16% de su poder adquisitivo, llega la Navidad...
Y en nuestra maltrecha realidad, en juguetes y en solo tres años, los que aún podamos, cuentan los estudiosos del mercado que pasaremos de gastar de 227 a 185 euros. En comidas y celebraciones, de 245 a 187 euros. En ocio, de 209 a 88 euros!
Y los marketers nos esforzaremos para que usted, con cara de bobo y bolsillo de truhán, descubra que la estrella de belén, sangrando, aún ilumina los corazones. Bregaremos para que perciba que aún vale la pena amar y regalar. Querer y compartir. Reír, besar y acariciar...
Feliz navidad, amigos.
Palabra de galeno