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dilluns, 7 de novembre del 2011

TU SEGURIDAD MÁS ÍNTIMA

Fascinación, status, sensualidad, elegancia, confort, sensibilidad, creatividad e ilusión... ¿Es posible atesorar o desprender todo ello por el simple hecho de vestir un conjunto de braguitas y sujetador de 400€?
Pues sí.
Empieza a ser habitual recibir, ya no en el blog, sino via email o Tweeter, sugerencias de ustedes para tratar un tema determinado: En este caso, AG solicita mi opinión sobre la lencería exclusiva dedicada a la mujer.
No hemos hablado aún de mkt de lujo, por lo tanto... Ahí va.
Cuando una mujer se entrega a este tipo de adquisición casi invisible en muchos casos, entra en el mundo de lo emocional, alejándose de todo aspecto racional. La ilusión supera con creces las barreras del raciocinio y autoconfiere a su portadora una imagen de privilegio, una proyección de status social y un sello distintivo que va mucho más allá de cuanto uno pueda suponer.
El marketer ha de ser consciente que entra en el terreno de la psicología a la hora de calibrar qué y como transmitir una marca top en este selecto sector de consumo. Debe analizar muy, pero que muy bien si adaptar “role models” asociadas a esas marcas, y si lo hace, que éstas representen con exactitud los valores que se le esperan y suponen, y debe realizar un auténtico esfuerzo creativo, ya que se sumergirá en la más pura comunicación aspiracional.
Aun pudiendo resultar paradoxal para muchos de ustedes, las consumidoras atribuyen a su ropa íntima tanta o más importancia que a su propio aspecto exterior, sobre todo desde el punto de vista de seguridad personal, y poco les importa lucir una informal blusa Zara o un vestido H&M, si va parapetada y segura bajo el más selecto conjunto de Carine Gilson.
¿La Calidad? Se le supone, y de hecho existe, pero les puedo asegurar que es un aspecto bien poco analizado y prioritario por sus consumidoras a la hora de adquirir semejantes piezas de artesanía sensual.
Las compradoras de ropa íntima de lujo no tienen por qué ser objetivamente mejores amantes, es obvio, ni tan siquiera más ardientes y creativas... Pero igualmente les diré que en el subconsciente de estos colectivos, la seguridad de portarlas, les confieren un plus de inhibición, atrevimiento, creatividad y sensualidad que les resultaría bastante más caro de alcanzar a partir de la consulta de su psiquiatra de cabecera...
¿Y que sucede con las jóvenes que gustan de llevar a Snoopy o Betty Boop agazapado entre sus piernas? Pues que éstas, probablemente, viven más libres y más frescas, y también probablemente, tendrán en la lozanía, la osadía y la risa, su carta de presentación.
Palabra de galeno


dilluns, 17 d’octubre del 2011

EL PAN BIMBO, MEJOR CON NOCILLA, SR. PUNSET.

Amigo Punset, vaya por delante mi más absoluto respeto, pero… Tú no, por favor...
En la ascensión comercial de un producto, lo más difícil y probablemente lo más caro de alcanzar y que necesitará de mayores inversiones, es el valor de apreciación y percepción de la marca que lo ampara.
Traducido a personas y/o personajes, la notoriedad, la fama, la admiración o incluso el misticismo relacionado con un profesional se forjará a partir de hechos y logros. Muchos hechos y no menos logros.
He intentado encontrar algún motivo irrefutable e indiscutible del tipo “donación a ONG u otros fines sociales, para entender por qué te has vendido y vencido a una burda publicidad y has asumido poner en peligro tu erudita identidad y tu ilustrada imagen profesional, en un spot de talante zafio-doméstico.
No he encontrado nada que explique semejante torpeza, admirado profesor..
¿Le debías algún favor a Andreas Rohmund, Marketing director de bread&cake en Bimbo? No lo creo.
¿Alguna apuesta perdida con un amigo? Tampoco tiene pinta, ¿verdad?
Simplemente, en la multinacional panadera te han metido un gol como la copa de un pino a cambio de un puñado de euros. (tan grande como ustedes quieran, que por muy grande que sean, nunca compensarán tal desfachatez mediática).
Punset, habías conseguido lo que muy pocos en esta, nuestra sociedad: Ser puro.
Tienes además el respeto y la admiración unánime de tus coetáneos, especialmente arduo siendo catalán (que de por sí, levanta ampollas entre iletrados y necios que no son pocos). A todo ello, añadamos que la envidia se encarniza con todo aquel que pilla desprevenido, más si cabe cuando resultas brillante, y ese es el caso y ese es tu caso.
La percepción y el reconocimiento social es aquello que habla por tí, sin tan siquiera estar presente.
¿Ha quedado la percepción sobre ti, indemne después de magnificar y promocionar el pan de molde industrial? Mmmmm, me temo que no…
Tu prestigio, amigo Punset, no es un valor inmóvil e inalterable.
Tu imagen...La de todos, es un inestable soporte comunicacional del verdadero valor diferencial intrínseco a cuanto representamos por nuestra obra, que en tu caso a sido más que dilatada.
La imagen que queremos que el entorno tenga de nosotros se va construyendo en el tiempo, como consecuencia de la suma de muchas percepciones que hay que controlar, y con las rebanaditas de la marca del osito, amigo mío, pones en duda mucho. Demasiado.
Si a todo ello añadimos la cabronada de diálogo que te hacen lidiar, con una jovenzuela preguntándote a ti, septuagenario y respetado profesor: “Sr. Punset... ¿Y no se pone duro?”
Apaga y vámonos…
Palabra de galeno.

dilluns, 10 d’octubre del 2011

Comiendo perdices con método


Que tengas un producto bien concebido y posicionado, incluso líder en su segmento, no garantiza ni mucho menos la consecución de objetivos comerciales y los pingües beneficios de explotación que se te deberían suponer.
Mirando a mi alrededor en este maltrecho mercado castigado por una plaga financiera derivada de los peores instintos especulativos de sus responsables y una gestión lastimosa del imperial gobierno de tierras de Castilla, los directores comerciales de aquí y de allá viven bajo la asfixia de la presión, de la desorientación interna de la prisa y el ahogo que supone la desidia, y de la constante evasiva del comprador potencial.
En demasiados casos, se realizan sesiones comerciales maratonianas que concluyen con un: Vamos de mal en peor, somos líderes, tenemos el mejor producto, y no levantamos cabeza. Señores: ¡Hagan el favor de una vez de salir y vender...! (y no se les ocurra volver de vacío, holgazanes)
Me viene entonces la imagen, de decenas de cazadores fusil al hombro... a la caza de perdices (por aquello de que hacen felices)
Y los imagino, solo salir, dando disparos al aire a diestro y siniestro como las beodas huestes de Pancho Villa, sin una triste estrategia, sin ruta marcada alguna, y vestidos de “faralaes”... que nadie les dijo que era preferible vestir mimetizado para no ahuyentar al mercado, quiero decir... a las aves...
Y aquí aparece el chalao del marketing que se pregunta:
¿Que comen las perdices? ¿En que hábitat es más común encontrarlas? ¿A que hora suelen almorzar? ¿Como concentrarlas en un punto?
Y propone: ¿Que tal si preparamos el terreno a los vendedores? quiero decir... cazadores...
¿Que tal si abrimos un claro en pleno maizal, lo cubrimos de una alfombra de fresco grano y esperamos el atardecer agazapados a que lleguen cientos de cuentas? Quiero decir... perdices...
Una vez concentradas y amansadas ante tal atracón... ¡Pim, pam, pum y al zurrón!
¿Tiene culpa el vendedor de la torpeza y la prisa de sus superiores, de las angustias de sus accionistas, de las precariedades de sus compañías, y por ende, de sus mercados?
Probablemente, no.
Ofrezcámosles entonces más armas que una simple y tal vez, anticuada escopeta.
Dotémosles de técnica en vez de prisas, de estrategia comercial en vez de presión, y de una notoriedad de marca adecuada que les permita ser percibidos como una solución, no como un recaudador.
A todo lo descrito se le llama “Marketing comercial”, aunque a alguno le pueda sorprender.
Y no olvidemos que para ser felices, al final, es necesario comer contratos. Quiero decir...Perdices…
Palabra de galeno.

dimecres, 20 de juliol del 2011

¿LEONARDO DA VINCI ERA UN COPIÓN?

 
Muchas veces, y debido a mi profesión, me he preguntado si está todo inventado o dicho de otro modo, si es posible aún ser creador de algo realmente nuevo, singular y original al mismo tiempo.
Colegas de profesión como Àlex o Jaume saben que defiendo el NO como respuesta ya que indefectiblemente somos sujetos presos de nuestro propio conocimiento que no es otra cosa que lo aprendido a partir de lo que ya hemos visto y conocido.
Es como si un músico pretendiese ser original en su génesis, ya que quiera o no su creación está inspirada consciente o inconscientemente en sus referentes musicales desde su más tierna infancia musical.
¡Terrible!
¿Cuanto más investigue y aprenda, más me alejo de la originalidad y más influencias me van a invadir?
Pues sí. Y me siento afortunado por ello...
Otra cosa es ser original (o pensarlo) sin ser consciente de que estás copiando, eso sucede cada día y si no que le pregunten a los líderes actuales en la fabricación de Smartphones que han tenido que pagar millonarias indemnizaciones a Kodak por utilizar un sistema de previsualización de imágenes que creían propio a partir de su I+D+I, ya patentado anteriormente sin ellos saberlo.
Que soy un pelo chulo es sabido, pero no soy imbécil... y no voy a pretender crear algo realmente nuevo habiendo 8.000 millones de tipos pensando y el 97% de los creadores de la historia de la humanidad, vivos actualmente. Ser 100% original es directamente una pretensión que he abandonado ya que resultaría de una soberbia propia de necios.
Vivimos pues la era de la reinvención, evolución o innovación, que no es otra cosa que buscar aplicaciones diferentes a elementos ya existentes a partir de modificaciones que satisfagan un mercado o target determinado ¡Que no es poco!
Parafraseando un conocido claïm blaugrana “Tot guanyat, tot per guanyar” yo diría “Todo inventado, todo por inventar”, y ahí la especialización es un puntal.
Puestos a aceptar lo que para mi es indiscutible, una vez más clamo contra el intrusismo y desearía que fueran los profesionales del marketing lo que hagan de márketers por gozar de muchos más referentes donde buscar y encontrar el éxito a partir de su vasta experiencia.
¿Triste? Que va... Mirando con realismo, soy un artista expresionista del entorno, un adaptador de ilusiones y buscador de soluciones.
Un “mirador” y admirador del pasado, eso es lo que soy. Y es que el pasado... está plagado de luz y belleza con la que iluminar el futuro.
Palabra de galeno.