dimecres, 11 de juny de 2014

UN TROVADOR PARA UNA CORTE DE 40.000 NOBLES

                            La página de un trovador

Comienza a ser habitual.
Son cada vez más las escuelas de negocios, asociaciones profesionales o clubs empresariales que últimamente han consultado mi disponibilidad para realizar alguna charla, conferencia, clase o mesa redonda.
Uno, que intenta esforzarse en hacer las cosas bien, y que lo hace en unas direcciones profesionales concretas y que ya conocen ustedes bien, se está quedando sin embargo perplejo al comprobar que últimamente a los anfitriones, no les resulta  tan importante el discurso ni la temática (cada vez les preocupan menos mis contenidos) si no que a lo que realmente le dan valor, es a mi simple presencia.
Cómo tomarse eso?
Soy un bufón del siglo 2.0? Me han salido alas y no me he percatado? Les divierte mi forma peculiar de vestir? Soy algún tipo de animador natural…?
Me he puesto a pensar sin juzgar ni positiva ni negativamente esta realidad y no he tenido más remedio que hacer una especie de auto-auditoria interna para ver qué encontraba!
Y he encontrado conclusiones poco alentadoras en el mundo de la mal entendida normalidad, francamente:
Hoy, sin ir más lejos, almorzando con un amigo y brillante colega, Nacho Rufín de Espluga Asociados, me apuntaba seriamente la posibilidad de que sufriera algún tipo de sindrome de hiperactidad y agudeza creativa poco habitual, siempre entre entre risas…
Hace unos días, recién aterrizado de una conferencia en Madrid, y tras dar una clase a un brillantísimo y simpatiquísimo grupo del Master de Mkt farmacéutico de Eada, sin apenas darme cuenta, y recièn conocidos, me ví sentado entre ellos tomando un sushi que se fue licuando en forma de Gintónic a medida que pasaban las horas, y pasaron unas cuantas, se lo aseguro a todos ustedes...
Mañana, en las Iª Jornadas de Reflexión Empresarial de Girona, donde coincido con ilustres colegas, sé perfectamente lo que su entusiasta y magnífica organización encabezada por la bella y estricta Anna Carbonell, espera de mi, y no es precisamente dogma y método aristotélico.
Y les daría mil ejemplos más…
Y todo eso en un entorno donde les aseguro a todos ustedes que no me he planteado jamás jugar ningún tipo de papel concreto, ni interpretar ningún personaje fantástico.
Dónde está entonces la clave de esta repentina mini notoriedad? Y la respuesta la encontrarán en la primera frase que les pronuncié a mis ya amigas del Master mencionado: “Todo cuanto os puedan explicar en un curso de estas caracterísiticas ya está colgado en Google. Exigid a vuestro ponente singularidad, provocación, autenticidad y respuestas, que eso ya es más complicado encontrarlo en la red. Que no os mareen con casos de éxito que cualquier bobo iletrado sabe interpretar. Que os hablen de fracasos, y que os digan donde estuvo la clave del fiasco, es ahí donde enderezaremos, juntos en este caso, el rumbo del camino que estais emprendiendo al realizar este complejo curso. Pagais mucha pasta. Yo os pediré mucha atención. Exigid vosotros muchas soluciones”
(Y sois ya 40.000 seguidores (o IPs) siguiendo a este pobre bufón, y como sois la hostia, prometo no sacarme los cascabeles de las zapatillas de momento. Seguiré bailando para vuestras mercedes).
Palabra de galeno