dimarts, 23 d’octubre de 2012

ALIMENTÁNDOME DE ELLOS


                                                          El más pequeño.

Leía no hace mucho, que una rana colocada en un recipiente con agua fría y puesto sobre el fuego, no percibe el incremento de la temperatura del líquido elemento ya que su piel se adapta a la temperatura, con lo que no percibe tampoco el peligro.
Si esto es así, que parece que lo que es, acabará bien chamuscada ya que no intentará en ningún momento huir, y su triste final será cuestión de unos minutos.
Nosotros, claro, no somos ranas, y no les deseo ese final, pero tenemos muchísimo más en común con el batracio de lo que muchos puedan llegar a pensar.
Queda más que demostrado que, para lo bueno y para lo malo (especialmente en tiempo de crisis), nuestra capacidad de adaptación resulta asombrosa. En parte, nuestro cuerpo ya está morfológicamente preparado para adaptarse a los agentes externos: Nuestra visión se agudiza con la falta de claridad, nuestra capacidad olfativa ante la falta de olor, nuestro paladar se adapta con suma facilidad a gustos extremos como nuestros oídos se adaptan tanto a volúmenes exagerados, mitigándolos, como a susurros, agudizando su poder.
A diferencia de la rana, la adaptabilidad en el ser humano, lejos de suponer un peligro, suele suponer el equilibrio emocional para mantener unos parámetros de felicidad más o menos estable, si no viviríamos constantemente en un carrusel interminable de euforias y depresiones.
Tener la cabeza bien amueblada es eso, ni vivir en una búsqueda interminable y frustrante del placer, ni apalancados en nuestra desdicha.
Siendo cierta toda esta reflexión, ¿Dónde se encuentra la verdadera felicidad, con la que está cayendo? Y la respuesta la hallaremos, con permiso de Abraham Maslow, en la satisfacción de nuestras necesidades en sentido amplio, y no nos engañemos, cuanto más modestas sean éstas necesidades, más fácil será alcanzar el deseado objetivo del bienestar personal.
Los humanos somos tipos muy raros, y aunque parezca increíble es más dichoso un ciudadano de Dakar en estado de casi supervivencia si puede dotar a los suyos de lo imprescindible, que un ejecutivo de la City londinense que tiene como referencia al engominado que ocupa el despacho de delante y se obsesiona con el brillo del Bentley de su vecino, y que él no puede alcanzar.
Seamos un poco rana y adaptémonos sin llegar a ser tan bobos de no percibir el peligro del entorno. Luchemos por la mejora (¡faltaría más!), pero seleccionemos realmente por lo que vale la pena sufrir o gozar, perder o ganar, y eso pasa por apreciar, mucho más el brillo de la sonrisa de mis hijos, que el de la carrocería pulida de un trasto con cuatro ruedas de algún necio desconocido y repeinado.
Palabra de galeno



10 comentaris:

  1. Jefe, eres un caso fenomenal.
    Como puedes tener esa facilidad para indignarme a veces o para emocionarme, otras.
    Me declaro entregada fan de este espacio.
    ¿Das alguna charla o similar alguna vez en Madrid? Si es así, !!!no dejes de anunciarlo!!!

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    1. En Madrid?
      Pues no está en agenda! En todo caso, me encantaría!!! Este mundo nuestro es mucho más que Barcelona: Madrid, Paris, New York, Buenos Aires...
      Donde haga falta!
      Gracias, anónima!

      Dr. M.

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  2. com magrada com escrius;)

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    1. Hola Sílvia!
      Je je... Y a mi que me encanta saberte ahí!!!
      Besitosss

      Dr. M.

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  3. Si el de la fotografía es realmente tu hijo pequeño, tu eres atractivo pero tu hijo es la releche!

    Anónima aragonesa

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    1. La verdad es que con este se rompió el molde! Una maravilla de niño y además bueno, bueno, bueno...
      Gracias, anónima aragonesa!

      Dr. M.

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  4. Luis,

    " Cuentan de un sabio que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas hierbas que cogía.¿Habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo?; y cuando el rostro volvió halló la respuesta, viendo que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó"

    Calderón de la Barca

    Nota a la anónima aragonesa: como Presidenta Meritoria, Honorífica y Vitalicia del “club de fans del niño” puedo afirmar que:

    a. sí, es hijo de Luis
    b. el niño es la “releche”
    c. todos los chicos de la familia lo son. ;)

    X.X.X. Meri

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  5. Felicidades por el post Dr. Màrqueting.

    Desgraciadamente en estos momentos y continuando con tu metáfora hay "muchas ranas chamuscadas". Vivimos tiempos difíciles, pero es necesario recuperar la "esencia"; aquellos valores que no cotizan en bolsa pero que alimentan nuestra alma y nos permiten gozar del bienestar emocional para seguir adelante.

    Ahora ya estamos fuera de la llamada "zona de confort" de manera que o te adaptas o te adaptas. Y la mejor manera de adaptarse es a partir de la aceptación (que no resignación), el reencuentro con nuestros valores más reales y la motivación para seguir adelante.

    Gracias por tu interesante reflexión y por ayudar a que otros abran los ojos y salten...

    Seguim en contacte!

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  6. Benvolgut Dr,
    aunque desgraciadamente ya podemos ver en nuestro entorno que las dos bases de la pirámide de Manslow (fisiológicas y Seguridad) ya no estan siendo cubiertas, es cierto que la sonrisa de nuestros pequeños nos alimenta el alma y nos empuja para no decaer. Aun así, no sé si cuando haya pasado todo (que pasará) y conociendo la naturaleza humana, un gran sector de la humanidad continuará siendo una rana pues dudo que se hayan leido el Tao Te Ching, ni conozcan a Lao Tzu.

    Una abraçada,

    Ivan

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  7. Bona tarda, Carme!!

    Amb signatura? Bieeeeen
    No puedo coincidir más contigo. Hemos corrido mucho, demasiado... Tal vez ha llegado la hora de pararse a pensar en lo que realmente nos llena, verdad?
    El consumo por él mismo copó no hace tanto esa escala. Hoy, ha pasado a ser un placer superficial.
    Me encanta que estés ahí
    Un beso

    Dr. M.

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